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La jurado de actuación.

Acaba de pasar la semana que mas me emociona desde que soy parte de la PUCP y la carrera de Actuación: la semana de admisiones. Son días intensos donde vemos a mas ciento veinte postulantes luchando por una de las cuarenta vacantes de la especialidad. Siempre me sorprende la tenacidad de algunos jóvenes, aplican por segunda o tercera vez y se someten a las pruebas que, si bien son sencillas, suelen ser muy estresantes.

He sido jurado del examen de interpretación de monólogos por cuatro años y me llena de esperanza ver a jóvenes ir tras sus sueños artísticos en una universidad. En este país donde lo cultural y todo lo referente a arte se confunde con exposición mediática, cuerpos sin ropa y escándalos de pareja es reconfortante saber que todavía existe gente que quiere hacer arte en serio. Investigar, conocer, leer, aprender, entrenar y formarse para ser actor es el objetivo de jóvenes que desean ser artistas escénicos y eso es maravilloso.

El examen de admisión siempre me deja muchas preguntas. Me gustaría poder ayudar a los postulantes y leer mas allá de esos pequeños 3 a 5 minutos que los vemos en escena. Conocer acerca de sus proyecciones a futuro  ¿Qué quieren hacer con el conocimiento que van a recibir? ¿Qué piensan que les dará el teatro en su  vida? ¿Por qué nos eligen? ¿Qué buscamos? ¿Qué es el talento? Tanto por decir. David Mammet decía que el talento no existe, que en todo caso no es algo de lo que debiéramos preocuparnos demasiado. En lo que debemos ocuparnos es en trabajar y perfeccionar las cosas que si están bajo nuestro control.

Creo firmemente que la universidad y nuestra especialidad no es el único lugar para formarse como actor/ actriz en el Perú. Dependerá de lo que cada aspirante busca para su vida y su carrera decidir donde estudiar. Hoy existen muchas posibilidades. Claro que como actriz formada en el TUC y docente formada en la PUCP encuentro que nuestra propuesta es la mas completa para empezar este emocionante  viaje. Nuestra curricula combina cursos de estudios generales letras, formación humana y desarrollo de habilidades  propias de nuestro oficio: entrenamiento, música, danza, improvisación, canto, lucha, interpretación, investigación… y todo de la mano de profesores que aman su carrera y no dejan de capacitarse.

Al ver las audiciones encontramos chicos y chicas brillantes, con muchas condiciones que serán su punto de partida para crecer  y desarrollarse; y también vemos a otros muchachos que, al margen de si tienen o no herramientas innatas, no llevan nada a la prueba. ¿Qué significa eso? Supongo que para un postulante de 16 o 17 años no tiene sentido preparar nada para el examen pues asume que les enseñaremos todo durante su permanencia en la especialidad. Mucho cuidado: un postulante debe prepararse. Si se preparo o no se nota.

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¿Qué observo yo? ?¿Qué busco? Somos por lo general tres o cuatro personas las que evaluamos y eso nos permite ser lo mas justos posible. Son varias miradas.Tenemos además tablas de medición para evaluar las competencias que debería tener un aspirante. Hay cosas básicas que yo observo, por ejemplo:  Un postulante que se deja escuchar y habla claramente tiene  mas posibilidades que uno que no es capaz de sacar la voz para su examen. La voz se trabaja y claro que en la especialidad se le va a enseñar a proyectar y hablar adecuadamente, pero si en el examen no escuchamos su voz ¿cómo sabremos que tiene posibilidades para desarrollar ese instrumento?. El aspirante a actor debe ensayar su propuesta, debe saber lo que va a usar para su prueba y cómo lo va a usar. ¿Va a usar una silla? ¿Para qué? Debe preguntarse si los elementos que  lleva a su  prueba son útiles para que lo desea o por el contrario podrían jugarle en contra. Debe ser capaz de dominar el miedo por esos únicos tres minutos que tiene para mostrar su talento o sus ganas de aprender. Necesita respirar y aprender a estar cómodo en el escenario. Sería maravilloso que entienda lo que está diciendo. Que construya un mundo lógico a la escena que está proponiendo. Si ha leído la obra del monólogo sería mucho mejor. Tener claro las circunstancias de la escena que le ha tocado presentar. Es bueno confiar en su talento pero cuidado con el exceso. Demasiada energía, demasiada locura si no está bien encaminada podría jugar en contra. Sería fantástico que haya visto algo de teatro en Lima o en su ciudad.Debería saber lo que hace un actor de teatro en vivo. Aunque no lo crean se nota. Cuando amas el teatro, ves teatro, ves actores y tienes modelos a seguir. Intuitivamente en tu examen vas a querer hacerlo tan bien como ese actor que te encantó. Así podrías tener  un referente que te puede ayudar. No es lo mismo actuar para televisión o cine que para teatro por eso debes ver teatro. Y finalmente, la vibración. Una persona que nació para actuar vibra, es capaz de llegar a tí, de convencerte, está comprometido con lo que está diciendo, tiene verdad porque él o ella está conectadx  en serio con el texto que le ha tocado interpretar y esa convicción que tiene hace que lo que hace en escena sea creíble.

Finalmente si no ingresas a esa escuela, universidad, taller o programa al que deseabas, debes seguir buscando. Buscar tu lenguaje, buscar tu lugar para hacer arte, tu espacio de aprendizaje. A veces nos acercamos al arte porque creemos que ser actores/ actrices es lo que queremos en la vida pero podemos ser parte de ese teatro que amamos desde muchos lugares. Ser dramaturgos, directores, gestores, productores.  Nuestro  país necesita profesionales que hagan crecer el  movimiento cultural y si realmente sientes pasión por la carrera y tienes la tenacidad para trabajar mucho encontrarás tu lugar en arte.

Mientras tanto…

Ya regreso.

PD. La imagen que acompaña este post es de Estrellita Caracol. Ilustradora argentina.

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Proyectos.

Este 2017 he decidido hacer teatro otra vez. Lo estuve pateando por diferentes motivos, la maestría, la maternidad, las clases, sanar mi cuerpo (de esto escribiré mas adelante). El 2016 me llegaron hermosas propuestas que elegí rechazar por todos los motivos anteriores y quizás también por miedo. Si, ese miedo de no ser lo suficientemente buena y exponerme. Exponerme a la crítica brutal de la todos, amigos, parientes y sobre todo alumnos.

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Puedes huir de tus miedos, pero puedes aprender a vivir con ellos.

Yo fui una alumna despiadada y criticona que podía destrozar con mis mejores argumentos a actores grandes, ranquedados y  de extraordinario talento. Exigía perfección. Si está parado en un escenario y tiene tanto trabajo tiene que ser no sólo bueno sino excepcional. No sirve,decía. Es un buen profesor pero un pésimo actor. No conmueve a nadie. La proyección de su voz no llega ni a la fila 10. De terror.

Aprendí varias cosas en estos mas de 15 años de estar y hacer en el teatro. Hay gente a la que le vas a gustar y gente a la que no, gente a la que  conmoverás y gente a la que no. Al margen de lo que el público o la gente diga de tu trabajo tu obligación es hacerlo lo mejor posible, no darás concesiones respecto a tu chamba ni como actriz ni como directora. Estás en la obligación de sacarte la mugre, estudiar tus papeles, ofrecer un excelente trabajo, no conformarse.

Así que, de cabeza ya en tres proyectos para este  año que me emocionan y que me dan miedo. Si, aparte de la maestría, de la maternidad, de ser esposa, de las clases, de la chamba en la PUCP, de dar la batalla para que mi salud este mejor que nunca, aparte de todo eso voy a abrazar nuevamente a mi amor. Bendito teatro.

Un estreno en mayo, otro en noviembre (de creación colectiva tomando a Lima y sus arenas como fuente y con mi grupo Tránsito) y escribir.

¿Y las críticas? Que vengan, las recibiré con los brazos abiertos.

Mientras tanto,

Ya regreso.

El Ministro de Cultura

Ya les comenté que hace varios meses vengo pensando que nuestro futuro. La de los actores profesionales. Esos que, como yo, decidieron estudiar en una universidad o escuela. Precisamente hoy 05 de diciembre el presidente de mi país ha decido nombrar como Ministro de Cultura a un actor. Hoy Salvador del Solar, director de cine, actor de teatro y televisión ha juramentado en el cargo y ¿qué fue lo primero que dijeron los que no están familiarizados con el sector cultura y algunos que si? “Un actor como ministro, que desatino” “Los actores deberían quedarse en el teatro” “Que se vaya con las visitadoras” “Ahora si que la política se convirtió en una show” “Es churro”… En fin.

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Se ha dicho mucho sobre Salvador del Solar y la nefasta decisión de Kuczynski  al nombrarlo ministro pero lo que más me ha sorprendido es la actitud algunos colegas del medio diciendo que ser actor no es suficiente para ser ministro, que no tiene las competencias necesarias para serlo. Salvador no necesita que lo defiendan. Su CV habla por sí mismo. Además de actor es abogado y tienen una Maestría en relaciones internacionales con especialidad en Comunicación y Negociación de conflictos. Es autogestionario, como cualquier artista en nuestro país que tienen que sacar adelante proyectos sin apoyo del estado. Estoy segura que trabajo no le falta pero ha decidido comerse un pleito en un puesto público. Su trabajo hablará por él y veremos que malabares podrá hacer en una cartera que cuenta con el 1% del PBI. Casi nada de dinero para un Ministerio enorme que tienen que velar no solo por el arte sino también y principalmente por la preservación de manifestaciones culturales vivas, al defensa de nuestro patrimonio, el respeto a las comunidades originales. Lo que hace el Ministerio de Cultura se puede ver aquí:

http://www.cultura.gob.pe/es/informacioninstitucional/quienessomos

Ayer escribí en mi Facebook esto:

“Para ser actor se estudia. Son cinco años de carrera (para empezar). Hoy hay tres universidades y una Escuela Superior que tienen esa especialidad en Lima, sin contar que ya se perfila en provincias como carrera profesional. En la PUCP tenemos un delicado equilibrio de cursos prácticos y teóricos. Nuestra malla curricular se renueva constantemente para que nuestros egresados den la talla siempre.

Nuestros alumnos hoy llevan cursos con los chicos de estudios generales letras y la exigencia es enorme. Para ser actor/ actriz necesitamos tener competencias y capacidades que pocos profesionales cultivan: empatía, trabajo en equipo, responsabilidad, disciplina, ética, conocimiento de la realidad nacional e internacional, capacidad de organización, sensibilidad, rigor y un largo etcétera.

Descalificar a Salvador porque es actor es una ofensa a mi profesión.

Conozco actores que trabajan en diferentes rubros: publicidad, educación, administración, coaching y mas. Como profesionales que son, se han especializado en diferentes ramas a partir de sus intereses. Y si, Salvador además de actor es abogado (primeros puestos en la PUCP) y tiene una maestría (a la que fué becado).

Pero un actor puede tranquilamente hacer más que actuar.

Podemos hacer por nuestro país mucho más que cualquier congresista que ha estado y está mamando del estado hace demasiado tiempo.

Dejen de joder.”

Debo agregar que me molesta mucho que tengamos implantado en el cerebro un chip que nos dice que un actor no puede hacer cosas serias, harta que cuando dices: soy actriz la gente te pregunte y qué más como si eso no fuera suficiente. Llevamos años trabajando en la profesionalización de nuestro arte. Estudié en una Escuela Profesional que tiene más de 50 años de creada y hoy por hoy mi universidad por fin está implementando la Maestría en Artes Escénicas (la primera en el Perú). Los actores en mi país hace mucho tiempo hacemos más que actuar, somos gestores, motivadores, organizadores, autodidactas y hemos trabajado con éxito en diferentes espacios usando nuestras herramientas para mejorar la calidad de vida de personas y hemos puesto nuestro granito de arena para contribuir con una mejor sociedad. Sin ayuda del estado, sin presupuestos, navegando contra corriente.

Mi profesión existe. Hace tiempo dejamos de ser los locos bohemios pastrulos que no hacen nada por la vida. Se los dice una actriz que además es docente universitaria, que también ha trabajado en proyectos educativos sumamente importantes, que ha pisado lo mismo un escenario grande que una calle en un mercado para dar un mensaje urgente. Que tiene una familia a la que mantiene y que ha viajado con la suya a muchos lugares viviendo honestamente de su arte.

Demórense un poco antes de juzgar. Dennos algo de crédito y ya van a ver cómo la vida mejora con gente que tiene nuestras capacidades. Ojalá y el mundo  estuviera gobernado por gente con sensibilidad artística y no por mercenarios que entran al gobierno solo para llenarse de plata los bolsillos y entorpecer el desarrollo. El desarrollo real, ese donde el ser humano está antes que los números. Estamos perdiendo cada vez más nuestra humanidad, necesitamos cada vez más el arte. ¿Algún día lo entenderemos? Espero que sí.

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Mientras tanto.

Ya regreso….

Los que salen.

Los que salen.

En el 2004 o 2005 comencé  a trabajar en la PUCP como asistente primero, como profesora de talleres para universitarios y finalmente en el 2011 puede enseñar en mi querida universidad el curso de Actuación para los estudiantes de la carrera.  Desde el instante que comencé a trabajar con ellos tenía muchas preguntas en mi cabeza. ¿Cómo ayudar? ¿Cómo hacerles entender que nada de lo que yo les diga será más importante que lo que ellos vivan, que lo que ellos descubran?  ¿Cómo se enseña a actuar? ¿Cómo decirles que estar dónde están a pesar de las carencias es un privilegio que pocos tienen?

A lo largo de mi vida he tenido todo tipo de alumnos. Están los que quieren que les resuelvas la vida y les des los “tips” para actuar; ellos no duran mucho. Están los que llegan con tanta información que sienten que saben más que todos y que el primer año les aburre porque “no actúan”. Están esos que agradecen todo. Que se entregan con pasión y furia a lo nuevo, a lo conocido, al calor, a la locura, a la inocencia de un ejercicio. Trabajar con ellos es siempre placentero y me encanta verlos abrirse paso a lo largo de su permanencia en la Especialidad. Ahora digo especialidad, antes decía Escuela.  Todo cambia. Todo evolucona.

Hoy día salen muchos alumnos convertidos en actores y siempre me preocupa su futuro. El futuro de todos ellos. ¿Tendrán trabajo? ¿Cuánto tiempo resistirán? ¿Serán ellos los responsables de la puesta en valor del arte en nuestro país? ¿Los llamarán para hacer teatro? ¿Serán ellos los que llamen a otros? ¿Cuántos nuevos grupos de teatro se formaran con esta sangre nueva que egresa de nuestras filas? ¿Con qué me sorprenderán?

De algo estoy segura, estos chicos que salen hoy de nuestras filas están mejor preparados de lo que estuve yo hace más de quince años cuando egrese de mi Escuela querida, tienen mejores herramientas y la tecnología les ha permitido ver muy rápidamente cómo se está moviendo el teatro. Estos chicos han viajado, han ido a festivales, han conversado con actores y directores con mucho camino recorrido, han hecho talleres en Lima y fuera de Lima, han visto mucho, mucho teatro (porque hoy hay muchísimo más teatro que cuando yo salí).

Pero algo me preocupa. Me da la sensación que algunos de ellos no quieren al teatro. No lo entienden. Los viejos del teatro les parecen(parecemos) obsoletos. He visto con dolor que en algunos casos la inmediatez por comenzar a trabajar los ha vuelto descorteces. Faltaré a este ensayo porque necesito trabajar. ¿Cómo le dices no a eso, todos necesitamos trabajar para vivir?  Pero, ¿y nuestro acuerdo? Algunos de estos nuevos actores son excesivamente independientes, personalistas, con poco respeto hacía el colectivo. Sus llamaradas se extinguen rápidamente y teniendo tanto aportar para construir un mundo mejor deciden vivir para ellos. Les interesa brillar. Que los vean. Las redes sociales han influido mucho en eso. Están dispuestos a enseñar su vida exitosa, sus fotos, sus triunfos (y me encanta que triunfen) pero luego los veo desinflarse, coléricos con el mundo que no los reconoce, molestos porque el Perú no los entiende, porque están hartos de que el arte sea la última rueda del coche en el país y salvo sus amigos nadie los va a ver. Los mismos problemas que teníamos hace más de veinte años.

Mi pregunta es: si ahora tenemos mejores armar para luchar contra la desidia del sistema ¿por qué seguimos sin hacer nada? ¿O si lo están haciendo y vivo tan en mi burbuja que no me di cuenta?¿Le estoy poniendo mucho peso a los jóvenes?

Ahora, que cara de palo la mía para exigirle a los  jóvenes una militancia política. Tampoco es que durante mis años en el medio haya trabajado tanto para equilibrar las desigualdades sociales en mi país o haya iniciado una nueva corriente hacia el reconocimiento de un nuevo teatro nacional.  ¿Qué hacer? ¿Qué nos toca hacer para dejar de dividirnos y comenzar a trabajar juntos? En serio.

Mi descanso médico me ha permitido pensar en muchas cosas que me gustaría cambiar. Le ando dando vueltas a eso. Si se me ocurre algo vendré por aquí a contarlo.

Mientras tanto.

Ya regreso…

Pd. La hermosa ilustración que acompaña esta entrada es de Gustavo Aimar. Talentosísimo artista argentino que encontré navegando on line.

 

Ahora va en serio.

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Liniers.

 

Es una locura en mi país dedicarse al teatro. Es una locura dedicarse al teatro y ser mamá. Es una locura luchar contra corriente. Es una locura enseñar teatro. Es una locura dedicarle tiempo a un blog cuando apenas tienes tiempo para ti.

Después de meses en para pretendo volver. Buscar un espacio para escribir. Porque en este momento parece urgente volver a escribir. Están pasando demasiadas cosas en mi país, en mi ciudad, en mi  universidad, en mi entorno. Ser mamá ya no es excusa. Hoy más que nunca necesito volver porque me ha pegado fuerte la certeza de lo efímero. Hoy estamos aquí y mañana quién sabe.

Si ya se que hace un año dije que volvía y no regrese mas.

Las preguntas siguen ahí, sin contestar.

Para contestarlas solo debemos vivir.

¿Alguien aún me lee?

Bueno. Ya volví.

Ya regreso…

Preguntas para regresar.

Es casi como haberse ido nunca. Te pones en pausa. Esta actriz se puso en pausa. Me Puse en pausa. Pausa de escribir. Pausa de actuar. Pausa para ir al teatro (ya no vamos todas las semanas) Pausa para dirigir. Paausa.

Es raro. Pero de pronto me pasaron tantas cosas juntas que lo primero que decidí dejar de hacer fue escribir. Hoy nuevamente quiero comenzar… no sé si me dure el impulso. No sé qué tan seguido lo haga, pero sé que me provoca estar en el mundo virtual. Necesito escribir, solo para soltar.

Poco a poco he ido regresando. Un pequeño proyecto aquí. Dirigir una acción escénica. Escribir para algún amigo un texto. Actuar. Y así, las preguntas y las ganas de fueron avivando.

No dejé nunca de enseñar. Y la preocupación por el futuro de mis alumnos hizo que recordara las preguntas de siempre… las que me hice cuándo era estudiante y no sabía que iba a pasar conmigo y que ahora resuenan con fuerza por ellos y por mí. Es que ahora soy mamá. De eso también voy a escribir.

Hoy me dan vueltas estas interrogantes:

¿De qué viven los actores/ actrices que no ganan miles de dólares por capítulo de una serie o millones por película? ¿De qué vive una actriz que es mamá? No al estilo Angelina Jolie, sino al estilo la vecina de la esquina de tu casa. ¿De que vivimos los que no pertenecemos a ese privilegiado sector que siempre es llamado para las producciones en tu país? (No diré grandes producciones porque ya sabemos cómo es el medio peruano.

La interrogante surge pues yo formó actores (¡Si,  algunos vivimos de dictar!). ¿A dónde los estamos mandando? ¿A hacer qué y dónde? En esas ando y lo voy a averiguar.

Ya les contaré.

Ya regreso…

Bueno, empecemos de nuevo. Liniers.

Bueno, empecemos de nuevo. Liniers.

Parece que nada…

Parece que nada ha cambiado-

Pero si ha cambiado. Ya no vuelan torres, no hay toque de queda, ya no tengo que hacer colas para comprar cosas de primera necesidad. Ya no nos seguimos matando. ¿Ya no nos seguimos matando?

Nos seguimos matando.

Nos seguimos insultando

Seguimos pisoteando los derechos del otro.

Seguimos viviendo en dos realidades paralelas

La cultura sigue en el último rincón de las agenda de estado. Hay cosas mas urgentes dicen.

Si supieran los grandes que solo el arte y la educación nos salvarán, no nos seguirían postergando. Si hubiera un espacio en esa comunidad alejada para expresarse sin balas, sin violencia, sin tomar la comisaría, si supieran que el arte tiene el poder de curar, tiene el poder de conmover, tiene el poder de hacerte reir y luego de esa sonrisa te obliga a reflexionar. Te olbliga a decir ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo cambio esto?

Hacer teatro es urgente.

Educar es urgente.

Cambiar el mundo es urgente.

Ya regreso…

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