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Archive for the ‘audicion’ Category

Acaba de pasar la semana que mas me emociona desde que soy parte de la PUCP y la carrera de Actuación: la semana de admisiones. Son días intensos donde vemos a mas ciento veinte postulantes luchando por una de las cuarenta vacantes de la especialidad. Siempre me sorprende la tenacidad de algunos jóvenes, aplican por segunda o tercera vez y se someten a las pruebas que, si bien son sencillas, suelen ser muy estresantes.

He sido jurado del examen de interpretación de monólogos por cuatro años y me llena de esperanza ver a jóvenes ir tras sus sueños artísticos en una universidad. En este país donde lo cultural y todo lo referente a arte se confunde con exposición mediática, cuerpos sin ropa y escándalos de pareja es reconfortante saber que todavía existe gente que quiere hacer arte en serio. Investigar, conocer, leer, aprender, entrenar y formarse para ser actor es el objetivo de jóvenes que desean ser artistas escénicos y eso es maravilloso.

El examen de admisión siempre me deja muchas preguntas. Me gustaría poder ayudar a los postulantes y leer mas allá de esos pequeños 3 a 5 minutos que los vemos en escena. Conocer acerca de sus proyecciones a futuro  ¿Qué quieren hacer con el conocimiento que van a recibir? ¿Qué piensan que les dará el teatro en su  vida? ¿Por qué nos eligen? ¿Qué buscamos? ¿Qué es el talento? Tanto por decir. David Mammet decía que el talento no existe, que en todo caso no es algo de lo que debiéramos preocuparnos demasiado. En lo que debemos ocuparnos es en trabajar y perfeccionar las cosas que si están bajo nuestro control.

Creo firmemente que la universidad y nuestra especialidad no es el único lugar para formarse como actor/ actriz en el Perú. Dependerá de lo que cada aspirante busca para su vida y su carrera decidir donde estudiar. Hoy existen muchas posibilidades. Claro que como actriz formada en el TUC y docente formada en la PUCP encuentro que nuestra propuesta es la mas completa para empezar este emocionante  viaje. Nuestra curricula combina cursos de estudios generales letras, formación humana y desarrollo de habilidades  propias de nuestro oficio: entrenamiento, música, danza, improvisación, canto, lucha, interpretación, investigación… y todo de la mano de profesores que aman su carrera y no dejan de capacitarse.

Al ver las audiciones encontramos chicos y chicas brillantes, con muchas condiciones que serán su punto de partida para crecer  y desarrollarse; y también vemos a otros muchachos que, al margen de si tienen o no herramientas innatas, no llevan nada a la prueba. ¿Qué significa eso? Supongo que para un postulante de 16 o 17 años no tiene sentido preparar nada para el examen pues asume que les enseñaremos todo durante su permanencia en la especialidad. Mucho cuidado: un postulante debe prepararse. Si se preparo o no se nota.

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¿Qué observo yo? ?¿Qué busco? Somos por lo general tres o cuatro personas las que evaluamos y eso nos permite ser lo mas justos posible. Son varias miradas.Tenemos además tablas de medición para evaluar las competencias que debería tener un aspirante. Hay cosas básicas que yo observo, por ejemplo:  Un postulante que se deja escuchar y habla claramente tiene  mas posibilidades que uno que no es capaz de sacar la voz para su examen. La voz se trabaja y claro que en la especialidad se le va a enseñar a proyectar y hablar adecuadamente, pero si en el examen no escuchamos su voz ¿cómo sabremos que tiene posibilidades para desarrollar ese instrumento?. El aspirante a actor debe ensayar su propuesta, debe saber lo que va a usar para su prueba y cómo lo va a usar. ¿Va a usar una silla? ¿Para qué? Debe preguntarse si los elementos que  lleva a su  prueba son útiles para que lo desea o por el contrario podrían jugarle en contra. Debe ser capaz de dominar el miedo por esos únicos tres minutos que tiene para mostrar su talento o sus ganas de aprender. Necesita respirar y aprender a estar cómodo en el escenario. Sería maravilloso que entienda lo que está diciendo. Que construya un mundo lógico a la escena que está proponiendo. Si ha leído la obra del monólogo sería mucho mejor. Tener claro las circunstancias de la escena que le ha tocado presentar. Es bueno confiar en su talento pero cuidado con el exceso. Demasiada energía, demasiada locura si no está bien encaminada podría jugar en contra. Sería fantástico que haya visto algo de teatro en Lima o en su ciudad.Debería saber lo que hace un actor de teatro en vivo. Aunque no lo crean se nota. Cuando amas el teatro, ves teatro, ves actores y tienes modelos a seguir. Intuitivamente en tu examen vas a querer hacerlo tan bien como ese actor que te encantó. Así podrías tener  un referente que te puede ayudar. No es lo mismo actuar para televisión o cine que para teatro por eso debes ver teatro. Y finalmente, la vibración. Una persona que nació para actuar vibra, es capaz de llegar a tí, de convencerte, está comprometido con lo que está diciendo, tiene verdad porque él o ella está conectadx  en serio con el texto que le ha tocado interpretar y esa convicción que tiene hace que lo que hace en escena sea creíble.

Finalmente si no ingresas a esa escuela, universidad, taller o programa al que deseabas, debes seguir buscando. Buscar tu lenguaje, buscar tu lugar para hacer arte, tu espacio de aprendizaje. A veces nos acercamos al arte porque creemos que ser actores/ actrices es lo que queremos en la vida pero podemos ser parte de ese teatro que amamos desde muchos lugares. Ser dramaturgos, directores, gestores, productores.  Nuestro  país necesita profesionales que hagan crecer el  movimiento cultural y si realmente sientes pasión por la carrera y tienes la tenacidad para trabajar mucho encontrarás tu lugar en arte.

Mientras tanto…

Ya regreso.

PD. La imagen que acompaña este post es de Estrellita Caracol. Ilustradora argentina.

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Y finalmente….

 A ver… Ya había pasado la coladera. Ahora seguían las pruebas de música y voz. Todavía no estoy segura del orden y entrevisté a algunos compañeros y me dijeron “Ay Katu, no me acuerdo” Entonces seguiré mi relato con mi orden. Voy a hacer un paréntesis para la entrevista. Porque esa conversación con el jurado y la psicóloga también fué importante.

La dinámica de la entrevista era masomenos igual, creo que estábamos citados por horarios… aunque no consigo recordarlo con exactitud. Si recuerdo haber esperado en el pozo otra vez y que me llamaron. Los “cuidadores” me llevaron a la sala de música (yo no sabía que lo era hasta que empecé clases) La sala estaba justo en el medio de la Escuela, entre la sala de danza y la biblioteca en el segundo patio y la puerta del salón era alta y de doble hoja, como en todas las casonas antiguas. Las puertas del salón se abrieron y allí estaba la mesa de jurados ¿recuerdan la película Billy Elliot, cuando Billy y su papá van a la entrevista y ven al jurado sentado en una mesa larga? Igualito. Claro que el salón no era enorme como el de la película. Alto si, pero no enorme. La sensanción… si era la misma que en la peli. Había una silla frente a la mesa del jurado. Entré y sentí todos los ojos sobre mi, luego ví todos los ojos sobre mí. Saludé con una voz que pretendió ser clara y fuerte, para irradiar seguridad (supongo que lo fué) y me senté. Y de arranque comenzarón ¿Por qué teatro? Les hablé a tropezones de mi pasión por el teatro. De mi seguridad con la carrera. Les dije que había dejado todo por postular. – Pero puedes estudiar teatro en talleres, hay buenos talleres de actuación, Alberto, Roberto… -Si, pero si quisiera ser abogada no llevaría un taller de leyes, de hecho estudiaría la carrera sino ¿qué clase de abogada sería? -Hay mucha gente buena que ha salido de talleres y ahorita están en la televisión. – Si, pero yo quiero hacer las cosas bien. Primero tener una base y luego hacer talleres para perfeccionarme. -Y ¿cómo vas a pagar la Escuela? -Yo trabajo, puedo pagármela, la universidad me la pagaba yo. -Pero los horarios del TUC no te permiten trabajar, el ritmo es muy intenso. -Cuando eso pase me preocuparé por el dinero. Ahora estoy concentrada en ingresar. Un paso a la vez. (Vale decir que al final de la carrera si tuve problemas y tuve que retirarme el último ciclo… pero regresé, junté mi plata y lo acabé. Y pagué mi deuda ¡uff!) La psicóloga me hizo preguntas familiares. Al final creo que fué la directora la que me dijo. Estar en el TUC es algo muy serio. No es juego. – Lo sé, por eso elegí esta Escuela. -Gracias Katiuska. -Gracias. Mi entrevista debe haber durado diez minutos, quizás quince. Pensaba “ay, ojalá no haya metido la pata. Espero no haber estado demasiado arrogante. Ay las dudas, ay la incertidumbre, ay… AY!!! Nunca pregunté como me vieron en mi entrevista a los profesores que la tomaron. Pero supongo que todo estuvo bien. Si no… no podría estar escribiendo esto ahora ¿no? Tengo la sensación que la entrevista era para desanimarme. El jurado me decía que no había mucha chamba, que no todos los actores tienen plata, que el mercado era difícil. ¿Me estaban probando? ¡CLARO QUE ME ESTABAN PROBANDO! Ja

Después que pasé la audición de monólogos las pruebas de voz y música me parecieron sencillas. En voz mi querido profesor Walter nos pidió que mostráramos un poco de proyección, dicción. Quería ver el color de nuestra voz y las posibilidades de trabajo. La de música… ¡papayita! Eso pensé, como yo canto dije con esa no tendré problemas. Fernando hizo algunos ejercicios de ritmo, color de voz también, afinación y finalmente debíamos cantar una canción, previamente nos habían dicho que llevármos una canción aprendida. Roche porque para esa prueba entrábamos en grupos de cinco y tenías que cantar delante del jurado y delante de tu competencia. Me toco con Carlita, gran amiga hasta hoy y recuerdo que ella llevó una canción que nunca en mi vida la había escuchado, por mi ignorancia musical claro está, empezaba con “nací en la playa de mar y arena, bajo la sombra de un payande, como mi madre fue negra esclava, también la marca yo la llevé” Tuve que hacer uso de toda mi concentración para no reír porque Carla es la más blanca del grupo y cantaba con un sentimiento, alargaba las notas… asu. Luego Fernando hizo que cantara algo mas actual. Cuando me tocó a mi yo canté un vals criollo. Me fuí a lo seguro con Nada Soy  y él me dijo que no la conocía (creo que era floro porque Fernando es un capo y sabe todo) y que cantará algo mas conocido… Ay ¿y ahora qué canto? Canté Alma, corazón y vida,  uno de los jurados me interrumpió y  dijo: ¿Sólo sabes temas criollos? Grrrrr Cante la de Mercedes Sosa Sólo le pido a Dios. Cuando salimos pensé. No me pueden bajar porque canto temas criollos. ¡Que no fundan!

LLegué al viernes y creo que ese día era la de actuación pero grupal. Nos ponía en grupos de diez aproximadamente y hacíamos una serie de dinámicas teatrales y todas eran de trabajo en equipo. Y luego trabajamos con ímagenes. Este último ejercicio me gustó mucho. A veces lo uso con mis alumnos pues se trabajan varias cosas. Nos mostraron una pintura de Van Gogh y debíamos improvisar a partir de la sensación que nos produce la pintura. El ejercicio fue espectacular. Recuerdo que de ese grupo ingresamos varios. Nuestra improvisación fue intensa, juguetona, libre. No tenía idea que nuestra aventura creativa estaba comenzando. El jurado marcó el final de la improvisación y nos dijo que los resultados estarían al día siguiente, sábado a la una de la tarde.

Ese fin de semana no pude faltar al trabajo, debía de reponer todas las horas que había tomado de la chamba. En la semana de admisión me hice amiga de Raúl, nos tocó trabajar juntos en las dinámicas del viernes. Nada es casualidad. Durante el proceso compartimos muchos almuerzos en el JV, cafés y la emoción de lo que siginificaba ingresar al TUC. Era su segunda carrera. Era el mayor del grupo. Fué un gran amigo con todo lo que vino… con todo. Cuando nos despedimos le dije que no podría ir a ver mis resultados porque estaba trabajando y el prometió avisarme. Al dia siguiente me mandó un mensaje al beeper (si tenía beeper, trabajaba en una central de beepers) El mensaje decía “Katiuska, el teatro es tu vocación. Ingresamos.

Di saltos como loca en la chamba, mis amigas me abrazaron. Yo estaba en el cielo. Como dijo Jimena en su comentario: No tenía idea de que el teatro realmente cambiaría mi vida. El teatro te cambia la vida. Me abrió la puerta a una vida diferente. Estar en este mundo. Vivir mi sueño. Respirar del modo que respiro. Trabajar con la pasión con la que trabajo. Tener los amigos que tengo. Trabajar… Mi trabajo me divierte. Me llena de satisfacciones y para mi la aventura continua. Cada paso que doy, cada nuevo proyecto, cada nuevo amigo, cada alumno, cada descubrimiento… todo me reafirma una y mil veces. A veces dudo… cuando no tengo plata, cuando las cosas no salen, cuando me siento estancada… Pero una mirada, una palabra, una visión y una revisión a mi corazón. Me hago la pregunta ¿podrías hacer otra cosa? No. Esto es. No hay mas. Cuesta. Carajo cuesta. Me costó entrar. ¿quién dijo que sería fácil? A gozármelo no más.  A gozarme el camino.  De eso se trata ¿no? De ser yo. De seguir mi corazón. De seguir mi sueño.

Eso es todo por hoy. Debo ver mis maletas… Me voy a Buenos Aires el sábado… porque la aventura continua.

Ya regreso…

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Me quedé en el día Martes… aún no estoy segura de que el orden sea el correcto, si alguno de mis compañeros me lee y los recuerda, que me mande un correito para ir ordenando ideas. Jimena comentó que cuando ella postuló cree que la entrevista personal era el segundo día… No estoy segura. Lo que si tengo claro es que el tercer día era el de actuación y para mi era el mas temido porque era la coladera. Sé que se volaban a mas de la mitad de postulantes el día de monólogos.

Día 3

Recuerdo bien mis monólogos, los recuerdo además porque los conservo. A veces los uso en ejercicios con mis alumnos y me encanta escucharlos y volverlos a leer. Al momento de la inscripción nos dieron dos monólogos uno de comedia y uno de drama. El de comedia era el monólogo inicial de la obra “El Maleficio de la Mariposa” de Lorca y comenzaba con “La comedia que vais a escuchar es humilde e inquietante, comedia que rota del que quiere arañar a la luna, y se araña su corazón…”  Y el de drama era el monólogo de la Hermana en la obra Roberto Zucco.

Ensayé esos monólogos hasta el cansancio, los repetía en el micro, mientras me bañaba, mientras comía. Imaginaba las mil y una formas de decirlo y los practicaba en casa, en el trabajo. Los sabía al derecho y al revés. Los dos. Recuerdo cuando llegué al examen estaban todos los postulantes, asustados como yo, nerviosos, repetían sus monólogos una y otra vez. Cuando me inscribí María Rosa (la secretaria de la ETUC) nos dió una hoja de recomendaciones en las que decía claramente que no podíamos usar vestuario y ni utilería. Éramos el texto y nosotros. El texto y yo. Mi sorpresa fué enorme al ver a personas caracterizadas… recuerdo a Eliana que se puso un polo negro con rayas amarillas y unas alitas… ¡era una abejita! Y a Pablo que llevó su nariz de claun y una guitarra. ¡Yo estaba con mi buzo verde y un polo blanco! ¡Maldita sea! ¿por qué no se me ocurrió traer algo para impactar al jurado? Pero que lorna soy… estaba en esas,  autocompadeciéndome, autoflagelándome y pensando si me dejarían regresar a casa para traer algo ¡lo que sea! cuando se me acercó Raúl ” ¿No era que no se podía traer nada?” Yo lo miré y me di cuenta que él también estaba sólo con ropa de trabajo. ¡Me alegre tanto! Le dije: Yo vine así como ves. ÉL: Yo también y no necesitamos nada mas. ¡Fué lo máximo! No voy a negar que seguía un poco noica, pero después de mirar con calma a otros postulantes vi que éramos varios los que habíamos decidido entrar al examen sólos con nuestro talento. Y de hecho las palabras de mi nuevo amigo me dieron algo de paz. Creo que este día era también la entrevista personal. Voy a hacer de la entrevista otro post poque presiento que a medida que empiece a revivirla el post será igual de largo que el de entrenamiento y este.

Fuí una de las últimas en entrar a la audición (por mi apellido que comienza con V) y eso hacía que me partiera de nervios. Esperábamos en el pozo, el lugar al comienzo tan lleno de gente, iba vaciándose poco a poco y eso aumentaba la tensión. Cuando nos llamaron, éramos casi los últimos, sabíamos que íbamos a entrar uno por uno, pero nos llamaban por pequeños grupos. Los chicos que apoyaban “cuidándonos” se las arreglaban para colarse en la cabina de luces y ver las audiciones, antes nos guíaban al escenario y en el camino nos daban toda clase de consejos. Yo sólo pensaba por favor no me digas más cosas que voy a vomitar. Finalmente pude entrar a la sala de examen.  El jurado estaba sentado en una mesa, creo que eran cinco. Estaban tan serios. De verdad infundian un respeto alucinante. El escenario tenía tres puertas laterales, yo entré por la puerta del medio, justo frente a esa puerta había una ventana baja con barrotes de fierro. El centro del escenario estaba dividido por unos telones, había dos telones a los lados y dejaban un pequeño espacio en el centro. El jurado me vió. Me saludó y me dijo puedes empezar con el monólogo que quieras ¡así sin anestesia! Arranqué con el de Zucco, lo dije de una, casi sin respirar, poniendo toda la fuerza y el alma en ese monólogo. El jurado hablaba de vez en cuando, comentaba, pero yo seguí y seguí hasta que lo terminé. Una voz del jurado me dijo. Haz el segundo. Ese lo practiqué como un juglar, dando salititos y bailando por todo el escenario.  Comencé “La comedia que vais a escuchar es humilde e inquietante, comedia que quiere arañar a la luna y se araña su corazón. Los insectos vivian felices…. chu ¿Puedo comenzar otra vez? No, continua desde el CHU  y no te vas a mover. Coge ese cubo que esta ahí (¿habia un cubo?) y lo vas a decir desde allí. Subí al cubo. Mientras lo acomodaba y me acomodaba yo, pensaba Dios Mio la cagué, me olvide el texto, la cague: Continúa.  Los insectos vivían felices, sólo se preocupaban… (pausa… silencio) Ya Katiuska está bien. Vas a hacer unos ejercicios. Dios mio la cagué. Mira, estás en medio de la carretera manejando y de pronto tu carro se malogra es una carretera oscura, sales a ver qué le pasó a tu auto pero de pronto te sientes en peligro. De ahi improvisa. Ay Dio mio la caguéConcéntrate Katiuska, haz lo que dice, Hice la improvisación. Otro jurado. “Ya, ahora ve hacía los telones y cada vez que pases debes hacerlo de formas diferentes, como tu quieras. Nosotros te vamos a indicar con palmadas y en cada palmada entras”  (Ay Dios Mio la cagué) Palmada, entraba como viejita, palmada: como bebita, palmada: modelaba,  palmada: saltaba, palmada entraba gritando como loca,  palmada: loca sin gritar, palmada: como mono, palmada bailando, palmada: otra cosa, palmada otra más, palamada …. y las palmadas se iban acelerando cada vez. No tenía tiempo de pensar ni de hacer nada… El jurado se reía y luego. Muchas gracias Katiuska. Los resultados saldrán mañana a la una de la tarde.

Me fuí a casa. Estaba desesperada. Estaba segura que lo había arruinado. Que no les quedó otra que hacerme ejercicios para ver que tan monga soy. Para que valga la pena lo que pagué por inscribirme ¿Por qué tenía que olvidarme el texto? ¿Cómo se me pudo olvidar?¡ Debí venir vestida de abejita! Ayyyyyyy. De regresó a casa estaba histérica, en el bus pude decir el monólogo completito una y mil veces. CÓMO SE ME PUDO OLVIDAR ESTE ESTÚPIDO MONÓLOGO. Cuando entré a mi casa estaba segura que había fallado, que no tenía sentido ir a la Escuela al día siguiente. Además el jueves no había pedido permiso en el trabajo y trabajaba hasta la 1.pm. Mi madre y mi Mamá Nucha estaban en casa ¿cómo te fué? Estallé en lágrimas… bueno… esta parte ya la escribí antes…

Al dia siguiente, salí del trabajo y fuí a la Escuela, al llegar había gente alrededor de una pizarra, chicas lloraban y gritaban. Maldecían con furia. No habían ingresado. No quería mirar la lista de nombres. Los que estaban afuera eran los que no habían pasado, los que sí,  ya estaban en el pozo preparándose para las pruebas de Voz y Música. Era tarde. Me acerqué con miedo y… ¡allí estaba mi nombre! ¡No lo podia creer!. Uno de los chicos que apoyaba a los postulantes me dijo “Entra, rápido, tienes que alistarte” Cuándo pasé por el corredor que me conducía al pozo nuevamente Raúl que estaba saliendo del baño frente al lavadero me dijo “Yo sabía que entrabas, cámbiate ya” Yo sonreía como una tonta. Pasé. Pasé a la segunda parte. Pasé….

Lo que sigue… es materia de otro post. Son casi las dos de la mañana

Ya regreso…

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La fecha original de este post es 28 de marzo. Estaba por escribir un post totalmente nuevo (dado que tengo muchas pero muchas cosas que contar) pero un impulso me llevó a la carpeta de borradores del blog y encontré tres joyitas que iré terminando de escribir en estos dias antes de mi viaje a Buenos Aires (jajaja…. otro post!) Mientras tanto terminaré este…

Ayer estuve en una reunión con mis compañeras de promo del TUC (mejor dicho la ETUC*) al menos casi todas…  me encanta que nos juntemos, porque al final terminamos hablando de nuestro pasado memorable en nuestra querida escuela, las anécdotas, las peleas, los ex novios, los profesores, los viajes, la convivencia. Hace días que quería verlas porque deseaba preguntarles sobre una de las experiencias mas alucinantes que he tenido en mi vida: Mi examen de admisión. Ayer, con la emoción de verlas lo olvidé y hoy decidí que forzaría mi memoria para recordar al detalle  la experiencia que marcó mi disciplina en el mundo en el que estoy metida.

Éramos muchos, pero muchos postulantes para 15 vacantes, recuerdo la tensión, recuerdo que tuve que pedir un par de días de licencia en la chamba porque en algunos casos había que estar casi todo el día en la escuela. Eran en total cinco días de exámen. Una semana matadora que empezaba el lunes, podía terminar el miércoles o llevarte hasta el viernes y finalmente el sábado te enterabas si estabas o no entre los elegidos.

A ver… Lunes por la mañana tempranito dabas el examen de conocimientos, previamente cuando me inscribí me dieron un balotario de temas para estudiar. ¡Fácil! El Exámen duraba cerca de tres horas y al terminar debíamos dar un test psicológico. Lo usual… responder preguntas capciosas… y dibujar a una persona: ya saben… ponle piso, dibújala feliz, no ser excesivamente detallosa ni tan simple. La persona que yo dibuje era de palitos, con un piso chiquitito y estaba sonriendo… ¿cómo pase ese exámen?  ¡sabe Dios! jajajaja.  El martes… el martes… realmente no recuerdo qué hacíamos el martes, me atrevo a inventar que era la prueba de entrenamiento, pero la verdad no estoy segura. No recuerdo el día pero recuerdo claramente la prueba: ese día todos los postulantes esperábamos en un espacio de la Escuela que llamaban El Pozo. La sala en cuestión estaba al final de la Escuela, que era una casona antigua en el centro de Lima, el piso de “el pozo” era de cemento pulido pintado de negro y cuando llegué a la prueba me encontré con unos chicos locos que entrenaban frenéticamente, los recuerdo claramente porque me fastidiaban, pensaba “¿qué demonios les pasa?, ¿por qué hacen estos movimientos tan raros? Estaban en círculo gritaban JA! JA! trataban de contagiar a todos con sus saltos, giros y corridas… era el despelote!!!! De eso grupo ingresaron casi todos, hoy grandes amigos, Erika, Carla, Yuli, Juan Carlos… Yo los miraba y pensaba “¿Dónde me he metido Dios mio?” Pero no me fuí… me decía: no estaré loca como ellos pero igualito quiero ser actriz. Inmediatamente recorrí el espacio con la mirada y vi a un par de chicos que también miraban a los locos con cara de no entender, supé de inmediato que ellos estaban destinados a ser mis amigos, al menos uno. Comenzamos a rajar de los orates que saltaban como monos. Asi conocí a Raúl, que se convirtió en uno de mis grandes amigos de la vida. Después nos llamaron por grupos, me separé de Raúl y  los llamados entrábamos todos asustados al escenario. La puerta estaba bloqueada por una escalera enorme, de esas de utilería de teatro y de arranque una voz de adentro del escenario te decía “tienes que pasar, como quieras pero debes llegar aquí, elige si saltas, la rodeas, o lo que quieras” En el pozo, había alumnos de la Escuela de segundo año que nos cuidaban y  ya nos había advertido que las pruebas podían ser así y que hiciéramos lo que hiciéramos debíamos arriesgarnos, ser creativos, valientes, atrevernos a todo ¡Gracias Samuel! En mi caso subí por la escalera y salté al escenario desde arriba… no se cómo no me doble el tobillo, pero la seguridad de mi caída me dió la certeza que había pasado la primera prueba. Los demás hacían todo tipo de cosas:  saltaban y al hacerlo daban un grito tipo JERÓNIMOOOOOOOOO, otros rodeaban la escalera, hubo quienes de deslizaron por una de las columnas de la escalera (como si fuera un tubo de bomberos) otros se sentaban en la escalera y de deslizaban desde ahí, otros que se paralizaban de miedo y no querían hacer nada… luego entraban como sea. Luego, pasó algo muy gracioso. A medida que todos los del grupo íbamos pasando al escenario, un profesor nos ubicaba a cierta distancia uno del otro, cuando todos entramos estábamos en formación, como el batallón de un ejército. Dos profesores se pusieron de pie e iban pasando por cada uno de los postulantes, medían tu columna, vigilaban tu postura, te pedían que levantes el brazo, lo flexionaras, las piernas, luego que te sientes en el piso y chequeaban el arco de tus pies (yo tengo pie semi plano así que pensé: ¡Uy estoy frita!) Me sentí como una postulante a Miss Perú…. pensándolo bien, me sentí uno de esos cachorritos que van a competir en exposiciones para ganar el ansiado “Listón Azul” Cada vez que el examinador te chequeaba algo le daba una contraseña a la gente del jurado que estaba sentada en una mesa delante de todos los postulantes… ¡Oh si! Había un jurado calificador!Y el jurado hacía anotaciones secretas en sus hojas. Nos miraban. No se reían para nada. ¡Estaban tan serios! Después de examinarnos concienzudamente, vinieron los ejercicios. Otra cosa que nos dijeron en el pozo fue: “Si te piden que hagas algo que no sabes, cómo una parada de cabeza o una acrobacia HAZLA no importa cómo pero HAZLA no digas NO SÉ, al menos haz la prueba y muere en el  intento. Imaginen el nivel de tensión del grupo “Pucha… ¿qué nos pedirán que hagamos? La cosa empezó con trote alrededor del escenario y una rutina para calentar y poco a poco los verdaderos ejercicios… en mi caso todo iba masomenos bien, volantines adelante, volantines atrás, arañita (mal hecha pero ahi estaba) y luego…. ¡parada de manos! No recuerdo cuantas veces caí como un costal de papas en el piso de madera… después del intentar y fallar varias veces… ¡Gracias! ¡Siguente! Parada de cabeza: mas caídas pero yo siempre he sido recia… le doy y le doy… hasta: ¡Gracias, siguiente! Luego saltos, giros, y un montón de cosas mas que me hicieron pensar: “Ay porque no me junte con los locos que gritaban.. a lo mejor aprendía algo nuevo o me preparaba para esto” No se cuánto tiempo estuvimos, lo que recuerdo es que la última parte fue resistencia… corrimos como locos, saltamos… y quedamos ¡AGOTADOS! Yo no podía mas, no se cómo salí del escenario. Me tocó entrar al exámen con uno de los locos y recuerdo que cuando terminamos dijo “pensé que iba a ser mas fuerte” ¡casí la mato! Yo estaba hecha un trapo y ella quería mas… La recuerdo bien. Sandrita… te quiero mucho. Después de la prueba, creo que pasábamos a otro salón nos recuperábamos y nos mandaban a casa. Al día siguiente miércoles era la prueba de actuación. La eliminatoria. Ese día debías decir tus dos monólogos frente al jurado… ¡¡¡¡¡Ay ese día era el peor!!!! Me moría de nervios!! Pero la historia de este día en el post de mañana porque este sin querer queriendo se hizo mas largo de lo que imaginaba. Y ya es la una de la mañana en Lima.

Entonces… continuará

Ya regreso…

*ETUC: Escuela de Teatro de la Univerdidad Católica. Hoy Centro de Formación de Actores del TUC.

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